Cineteca Universidad de Chile – Al rescate del Patrimonio audiovisual nacional

Día del Cine Chileno

Noviembre 19, 2009 · Dejar un comentario

Desde el 11 de Septiembre de 1973, la dictadura sistemáticamente arrasó con muchas vidas. Hasta hoy, muchas personas que fueron detenidas y torturadas, no han aparecido. De otros, se han encontrado sus cuerpos violentamente destruidos, como huellas de una brutal forma de arrebatar sus vidas. Ese 11 de Septiembre significó que muchos cineastas partieran al exilio, fueran detenidos y varios desaparecidos o asesinados por militares chilenos.

Las primeras conmemoraciones del día del cine rescataban la figura de Jorge Müller, camarógrafo y fotógrafo de películas importantes del periodo como “Palomita Blanca”, “La Batalla de Chile”, “A la sombra del sol” o “Año Santo Chileno”, ésta su última película antes de ser detenido junto a Carmen Bueno por entidades del régimen. En esas primeras conmemoraciones, el sentido del recuerdo tenía que ver con la búsqueda de nuestras raíces. De reconocernos para avanzar.

El sentido de aquella reflexión, ha sido desplazado por los intereses comerciales de las grandes cadenas de cine, que han reemplazado la intención original por un evento puramente espectacular.

Desde Cineteca de la Universidad de Chile queremos ayudar a recuperar la iniciativa de conmemorar el Día del Cine, y que el recuerdo de nuestros cineastas desaparecidos sea un incentivo para seguir construyendo el cine chileno del futuro.

Con el fin de conmemorar éste día, se exhibirá la película “La Expropiación” de Raúl Ruiz, filmada en 1972 y con fotografía de Jorge Müller.

La conmemoración se realizará este Lunes 30 de Noviembre a las 18:00 hrs. en el Auditorium Jorge Müller del Instituto de la Comunicación e Imagen ICEI,
Av. Ignacio Carrera Pinto 1045, Ñuñoa.

ENTRADA LIBERADA

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Cineteca de la Universidad de Chile conmemora el Día del Cine Chileno

Noviembre 19, 2009 · Dejar un comentario

Cineteca de la Universidad de Chile tiene el agrado de invitar a ustedes a la ceremonia de conmemoración del Día del Cine Chileno, que se realizará el Lunes 30 de Noviembre a las 18:00 horas en el Auditorio Jorge Müller del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, ubicado en Ignacio Carrera Pinto 1045, Ñuñoa.

Con este acto, queremos recuperar para nuestros cineastas la fecha emblemática del 29 de Noviembre, y volver a celebrar el Día del Cine Chileno tal como se instituyó originalmente a partir del recuerdo de Jorge Müller y Carmen Bueno.

En esta oportunidad se entregará un reconocimiento a las investigadoras Eliana Jara, Jacqueline Mouesca y Alicia Vega.

La actividad finalizará con la exhibición del largometraje “La Expropiación”, de Raúl Ruiz.

http://www.facebook.com/event.php?eid=167836941908&ref=mf

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Profesor Pedro Chaskel recibió distinción Mejor Docente de Pregrado

Noviembre 18, 2009 · Dejar un comentario

Académico ICEI y Director de la Cineteca de la Universidad de Chile
Profesor Pedro Chaskel recibió distinción Mejor Docente de Pregrado

La obtención de este relevante estímulo que entrega nuestra Casa de Estudios a diversos académicos de las unidades académicas encuentra al prof. Chaskel en plena actividad en el campo de la docencia de pre y postgrado y diversas acciones de potenciamiento de la labor de la Cineteca de nuestra Universidad que hace pocas semanas hizo realidad un gran sueño: ver renacer el Cine Club Universitario.

Este martes 17 de noviembre, el Salón de Honor de la Casa Central de la Universidad de Chile recibió a las autoridades de las distintas Unidades Académicas, a sus profesores, estudiantes y funcionarios, para la ceremonia de entrega del premio al Mejor Docente de Pregrado, distinción que este año recayó -por parte del ICEI- en el académico y Director de la Cineteca de la Universidad de Chile, prof. Pedro Chaskel.

Este premio es ofrecido cada año por nuestra Casa de Estudios en el marco de su aniversario, conmemoración que en esta oportunidad celebra los 167 años de existencia de nuestra Casa de Estudios.

La ceremonia contó con la presencia de las máximas autoridades de la Universidad. Entre éstas, el Rector Víctor Pérez Vera, el Prorrector (s), prof. Iñigo Díaz; y autoridades de nuestra Unidad, como los profesores Faride Zerán, Directora ICEI, Gustavo González, Director de Pregrado, Orlando Lübbert, Director de la Carrera de Cine y TV y Ximena Póo, Directora (s) de la Escuela de Periodismo, entre otros académicos que quisieron acompañar al prof. Chaskel en la Ceremonia.

Al inicio de la cita, el prof. Iñigo Díaz, Prorrector (s) de la Universidad ofreció un saludo donde destacó que el premio al Mejor Docente de Pregrado se vincula al valor que tienen las personas que integran la comunidad universitaria. Junto a esto el Prorrector (s) señaló que en la actualidad la labor académica “reviste particular importancia en medio de un ambiente mucho más complejo que impone a los profesores obligaciones permanentes de actualización, lo cual no sólo significa transferir a los alumnos el conocimiento generado, sino que además representa un desafío personal para cada uno de nosotros en la formación integral de nuestros estudiantes”.

Acto seguido se dio paso a la premiación de los académicos de las Facultades de la Universidad de Chile y de los Institutos Interdisciplinarios, ocasión en la que el Prorrector (s), Iñigo Díaz, entregó el diploma de reconocimiento al Mejor Docente de Pregrado del ICEI al prof. Pedro Chaskel, académico que también fue reconocido en abril de este año con el premio Pedro Sienna a la Destacada Trayectoria 2009, concedido por decisión unánime del Consejo del Arte y la Industria Audiovisual del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Luego, en representación de los docentes distinguidos en la ceremonia, la profa. de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Ximena Vargas Mesa, ofreció unas palabras a los presentes, momento en el que habló de las implicancias de ejercer la pedagogía. “Sigo pensando que la enseñanza es transversal entre alumno y profesor, dando lugar a un conocimiento que entrelaza a ambos sujetos”, expresó.

En la ocasión el Rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez Vera, planteó que “hoy día la Universidad de Chile es lo que es su gente. La trayectoria, la historia, el prestigio está asociado a aquellos y aquellas que han dedicado una vida a la actividad académica”. Igualmente, el Rector destacó la importancia de elegir la labor pedagógica, sintetizando que “la Universidad de Chile finalmente se hace en el aula”.

Terminada la ceremonia, el prof. Chaskel señaló que este reconocimiento para él “es una satisfacción después de tantos años de docencia”, labor que el académico ha desarrollado tanto en pregrado como en postgrado en el ICEI y otras instituciones. Asimismo, el Director de la Cineteca de la Universidad de Chile destacó que esta ceremonia fue “especialmente emocionante para mí porque hace 50 años en este mismo Salón de Honor iniciamos el Cine Club Universitario”, espacio pionero en la historia del cine nacional -del que fue gestor- que volvió a retomarse este año por la Cineteca de nuestra Casa de Estudios.

En relación al premio al Mejor Docente de pregrado del ICEI, la Directora del nuestra unidad académica, prof. Faride Zerán afirmó que “este es un reconocimiento, no es sólo al mejor docente. Acá también está el reconocimiento a una trayectoria y a lo que Pedro Chaskel ha entregado a la Universidad de Chile, como uno de los fundadores del Cine Experimental”

Igualmente, el Director de Pregrado del ICEI, prof. Gustavo González aseguró que el premio corresponde a la labor pedagógica y a la de realizador que Pedro Chaskel ha desarrollado en la Universidad de Chile. “Este es un premio muy merecido por Pedro Chaskel ya que es un referente para nuestros estudiantes” señaló. Por otro lado el prof. González destacó que “por primera vez estamos reconociendo a un académico de la Carrera de Cine y Televisión”.

Francisca Palma
Fuente: ICEI

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Artículo en “La Fuga”

Noviembre 13, 2009 · Dejar un comentario

Ha aparecido el nuevo número de la revista digital de cine “Lafuga.cl”, donde colaboramos con un texto sobre el cineasta Luis Cornejo.
Este texto es parte de la investigación “Cine Chileno en la Unidad Popular” que estamos realizando.

Para acceder, pueden hacerlo desde acá
El Fin del Juego, 1970. Imagen obtenida del archivo de la Cineteca de la Universidad de Chile

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Cineteca Universidad de Chile exhibe en Ovalle la primera película de Raúl Ruiz

Noviembre 4, 2009 · Dejar un comentario

Raúl Ruiz
En el marco del 10 Festival de Cine de Ovalle, Cineteca de la Universidad de Chile presentará en la jornada inaugural la película rescatada “La Maleta”, de Raúl Ruiz.

Esta película es la primera del prolífico realizador, y narra una expresionista historia donde un hombre carga una maleta con otra persona dentro. Cuando éste se cansa, sale el hombre del interior e intercambian puesto. Filmada en 1963 con producción de la Universidad de Chile, la película pudo ser rescatada por nuestra Cineteca y la colaboración del Festival de Cine de Valdivia.

“La Maleta” era un film que se consideraba perdido, y en 2007, tras las primeras acciones de salvataje de su acervo, Cineteca encontró el material original sin montar, el cual fue posteriormente trabajado por el propio director. La película cuenta con las actuaciones de importantes actores del periodo como Héctor Duvauchelle (“Caliche Sangriento”, “Regreso al Silencio”, y narrador de la “Cantata Santa María de Iquique”) y Gonzalo Palta (“Ya no basta con rezar”) y Orietta Escámez (“Tres miradas a la calle”).

La maleta

“La Maleta” abrirá el Festival que celebra sus 10 años de vida, y se exhibirá el Sábado 7 de Noviembre a las 21 hrs en el Teatro Cervantes, en la jornada inaugural del Festival.

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INVITACIÓN LANZAMIENTO LA FUGA

Octubre 30, 2009 · Dejar un comentario

invitacion

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Cineteca Universidad de Chile re estrena “El Húsar de la muerte” con 20 copias en todo Chile

Octubre 19, 2009 · Dejar un comentario

El Húsar de la MuerteDe manera inédita, una película patrimonial chilena será exhibida en 20 comunas, incluyendo la Antártica e Isla de Pascua.

Con motivo del Día Internacional del Patrimonio Audiovisual que se conmemora este 27 de Octubre, la Cineteca de la Universidad de Chile se sumará a las celebraciones con una actividad nunca antes vista en nuestro país.

En mas de 20 comunas de todo Chile se exhibirá de manera simultánea la película “El Húsar de la Muerte”, filmada en 1925 por Pedro Sienna, y cuya versión digital ha podido obtener la Cineteca de la Universidad de Chile directamente de los procesos efectuados en los años sesenta para salvaguardar este film declarado en 1998 Monumento Histórico.

La muestra simultánea permitirá que la película llegue a comunas donde no hay salas de cine, difundiendo la obra principalmente en lugares cuyo acceso es restringido, convirtiendo al archivo en un precursor en el campo de la difusión patrimonial. Tal es el caso de la Antártica chilena, donde por vez primera se conmemorará este día, con la histórica proyección de esta película, lo mismo en Isla de Pascua, donde además será transmitida por la televisión local.

El evento ha significado un despliegue nunca antes visto por parte de un archivo fílmico nacional, con un equipo de producción que ha gestionado la colaboración de gran parte de las regiones del país.

La versión que se exhibirá en la oportunidad cuenta con el registro musical recientemente restaurado de la composición de Sergio Ortega creada en 1964. Este proyecto fue desarrollado por la Cineteca de la Universidad de Chile con el apoyo del Fondo de la Música del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Programación (en construcción)
Ordenado por Región

Día del Patrimonio Audiovisual 27 octubre 2009
Cineteca Universidad de Chile

Proyección de la película “El Húsar de la Muerte”

I.- Iquique
Lugar: Auditorio Jorge Iturra de la Intendecia de Iquique.
Arturo Prat 1099
15:00 hrs
Contacto: Millaray Pérez

I.- Iquique
Lugar: Universidad Arturo Prat UNAP
Avenida Arturo Prat Nº 2120. Iquique
19 hrs
Contacto: Pamela Sierra, Huellas Producciones

I.- Iquique
Lugar: Universidad Arturo Prat UNAP
Avenida Arturo Prat Nº 2120. Iquique
10 hrs, Función Especial para escuelas
Contacto: Pamela Sierra, Huellas Producciones

II.- San Pedro de Atacama
Lugar: Museo Arqueológico R.P. Gustavo Le Paige S.J. San Pedro
de Atacama
Calle Gustavo Le Paige # 380
Horario por confirmar
Contacto: René Huerta Quinsacara

II.-Calama
Lugar: Corporación Municipal de Cultura
Avenida O’Higgins (s/n), Parque El Loa
Horario por confirmar
Contacto: Erick Aeschlimann

IV.- Ovalle
Lugar: Centro Extensión Cultural Ilustre Municipalidad de Ovalle
Independencia 479 – Ovalle
Horario por confirmar
Contacto: Eduardo Pizarro Espinoza

IV.- Los Vilos
Lugar: Muestra Internacional de Cine de Los Vilos
Dirección por Confirmar
19:00 hrs
Contacto: Alba María Navarro

IV.- Illapel
Lugar: Cultura Ilustre Municipalidad de Illapel
O’Higgins Nº 280 Illapel
20:00 hrs
Contacto: Rodrigo Piaggio

V.- Valparaíso
Lugar: Sala Espacio Circulo de Valparaíso, Aldunate 1620
Horario por confirmar
Contacto: Roberto Nicolini

V.- Reñaca
Lugar: JUNTA DE VECINOS Nº 8 DE REÑACA ALTO
Calle Pilcomayo lote 2, paradero 8, Reñaca Alto Sur, Comuna de
Viña del Mar
Horario por confirmar
Contacto: Luis Aravena Egaña

V.- Casa Blanca
Lugar: Departamento de Cultura Ilustre Municipalidad de
Casablanca
Casa Consistorial: Av. Constitución Nº 111
Horario por confirmar
Contacto: Felipe Luciano Guerra

V.- Viña del Mar
Lugar: Cineteca Universidad de Viña del Mar
Agua Santa Nº 110, Viña del Mar
Horario por confirmar
Contacto: Gabriela Osorio

V.- Isla de Pascua
Lugar: Municipalidad de Isla de Pascua
21:15
Contacto: Cineteca Universidad de Chile
También será transmitida por la televisión local en un horario por
definir.

VII.- Talca
Lugar: Universidad Católica del Maule, Centro de Estudios
Generales, av. San Miguel s/n.
17:00 hrs
Contacto: Marco Díaz

VIII.- Concepción
Lugar: Multisala de la Alianza Francesa,
Colo Colo #1, Concepción
Horario: 19:30 hrs
Contacto: Carolina Rivas

IX.- Temuco
Lugar: Sala Enrique Eilers Mohr del Museo Regional de la
Araucanía,
Av. Alemania 084
19:00 hrs
Contacto: Marcelo Cuevas

IX.- Padre Las Casas
Lugar: Salón de la Biblioteca Municipal de Padre las Casas,
Pleiteado 268
11:00 hrs
Contacto: Marcelo Cuevas

X.-Chiloé
Lugar: “Sembrando Cine, Chiloe” Proyecto financiado por Consejo
Nacional del Libro y la Lectura. Produce ELCINEVINO. Funciones
intinerantes por la Isla de Chiloe
Horario por confirmar
Contacto: Marcelo Ubilla y Andres Daly.

XI.- Coyhaique
Lugar: Agrupación Patagonia Visual
Horario por confirmar
Contacto: Marcelo Becerra

XII.- Punta Arenas
Lugar: Salon Pacifico, de la Corporación municipal de Punta
Arenas – Dept. Extra escolar.
Jorge Montt 890 – Punta Arenas
18:00hrs.
Contacto: Caroline Pavez, Agrupación Cultural PROA

XII.- Base Antártica
Lugar: Por confirmar,
Horario por confirmar
Fueron donadas 3 copias a las dotaciones antárticas de las
bases, la cual será proyectada simultáneamente para los
residentes.
Contacto: Cineteca Universidad de Chile

RM.- Santiago
Lugar: Museo de Arte Contemporáneo MAC de la Universidad de
Chile, Sede Quinta Normal, Salón de Conferencias.
Av. Matucana 464, Quinta Normal, Santiago.
Metro Quinta Normal
18:00 hrs
Contacto: Cineteca Universidad de Chile

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Cineteca Universidad de Chile en Valdivia

Octubre 11, 2009 · Dejar un comentario

Cineteca Universidad de Chile en Festival de Cine de Valdivia
Presentación Lanzamiento proyecto de investigación “Cine Chileno en la Unidad Popular: 1970-1973”

En el marco del Festival Internacional de Cine de Valdivia, se realizará el lanzamiento del proyecto de investigación “Cine Chileno en la Unidad Popular: 1970-1973” que desarrolla la Cineteca de la Universidad de Chile.

El proyecto es llevado a cabo por Luis Felipe Horta, subdirector del la Cineteca de la Universidad de Chile y académico de la Universidad de Valparaíso, y Raúl Camargo, académico de la Universidad del Desarrollo y programador del los Festivales de Valdivia y FIDOCS.

El Departamento de Cine de la Universidad de Chile, que contribuyera en los sesenta y setenta de manera considerable a la actividad cinematográfica del periodo, fue una de las instituciones mas violentadas tras la llegada de la dictadura: sus trabajadores fueron expulsados y debieron partir al exilio, mientras que los films que conformaban la Cineteca mas antigua del país fueron escondidos y permanecieron ocultos por mas de 30 años.

La política de la dictadura buscaba borrar todo recuerdo y registro de la actividad de un periodo de la historia de nuestro país, logrando por mucho tiempo su cometido. Se instauró como versión oficial que muchas películas no existían, que no había archivos fílmicos en Chile y que gran parte de lo filmado en la Unidad Popular “había desaparecido”.

El proyecto de investigación “Cine Chileno en la Unidad Popular: 1970-1973” trata de revertir esta versión sobre la historia de nuestro cine.

La investigación se constituye como un trabajo de reconstrucción de un periodo único en la historia de nuestra cinematografía. Temáticas, autores, centros de producción y obras hacían como nunca referencia a lo que socialmente se vivía en el país, realizándose obras que tras el golpe de estado fueron sacadas ocultas al exilio, escondidas dentro de Chile o exhibidas de manera clandestina.

La investigación busca reconstruir dicho periodo y buscar las obras que retrataron a nuestra sociedad, además de profundizar en un tema que generalmente ha sido obviado por la oficialidad: el cine político en Chile.

En el lanzamiento, donde se expondrán los primeros resultados de esta investigación que se encuentra en curso, se exhibirá una selección de películas del periodo, incluyendo dos en que participó el camarógrafo Jorge Müller, que fuera detenido en 1974 por agentes de la dictadura junto a su pareja Carmen Bueno, encontrándose ambos desaparecidos hasta el día de hoy, en que se cumplen 35 años de su detención.

Programa

Venceremos (1970, 15 minutos)
Dirección: Pedro Chaskel, Héctor Ríos
Producción: Cine Experimental Universidad de Chile

Documental que retrata la violencia cotidiana existente en el Chile de fines de los sesenta, con grandes diferencias sociales e injusticias con los mas desposeídos. La película fue galardonada en Leipzig en 1971 y es uno de los documentales mas importantes del periodo.

Crónica del Salitre (1971, 10 minutos)
Dirección: Angelina Vásquez
Producción: Chilefilms

Cortometraje documental realizado por participantes de los talleres de Chilefilms, empresa estatal que propugnaba un cine de carácter social. La película relata la historia de los trabajadores del salitre y la explotación de la que han sido sujetos. Cuenta con cámara de Jorge Müller, que mas adelante realizara la fotografía de “La Batalla de Chile”.

Entre Ponerle y no Ponerle (1971, 10 minutos)
Dirección: Héctor Ríos
Producción: Cine Experimental Universidad de Chile

Una de las pocas películas realizadas por el destacado director de fotografía Héctor Ríos, Premio a la Trayectoria Pedro Sienna 2007. Es un retrato sobre el alcoholismo en el sur de Chile y sus efectos en la población.

No nos trancarán el paso (1972, 15 minutos)
Dirección: Guillermo Cahn
Producción: Cine Experimental Universidad de Chile

Documental sobre los trabajadores madereros en el sur de Chile, que se ven enfrentados a la posibilidad de perder su fuente laboral debido a la intransigencia de los terratenientes en el contexto de las políticas sociales de la Unidad Popular. Cuenta con fotografía de Héctor Ríos, asistido por Jorge Müller.

Amuhuelai mi (1972, 10 minutos)
Dirección: Marilú Mallet
Producción: Departamento de Extensión Cultural del Ministerio de Educación.

Aproximación al pueblo mapuche y su problemática, que los obliga a emigrar de sus tierras hacia las grandes ciudades. Cineteca de la Universidad de Chile conserva la que sería la única copia de este documental que se pudo salvar tras el golpe de estado.

Pintando con el pueblo (1972 minutos)
Dirección: Leonardo Céspedes
Producción: Cine Experimental Universidad de Chile

Cortometraje documental sobre un mural realizado de manera colectiva por destacados artistas y el pueblo frente al Palacio de La Moneda. El cuadro colectivo es cerrado por un gran acto en que Salvador Allende da un discurso sobre el significado de la cultura en el Gobierno de la Unidad Popular.

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En Recuerdo de Jorge Peña Hen

Octubre 4, 2009 · 4 comentarios

Jorge Peña Hen

Jorge Peña Hen

Este 16 de Octubre se cumplen 36 años de la desaparición del destacado compositor chileno Jorge Peña Hen.

Peña Hen pasaría a la historia por crear en los años sesenta la primera Orquesta Sinfónica Infantil de Chile y Latinoamérica, donde niños de escasos recursos que él mismo se dedicaba a buscar en las escuelas mas pobres de La Serena, podían acceder a ser intérpretes musicales y recorrer diversos países.

Además, en 1965 fundó en La Serena la primera escuela Experimental de Música, siendo uno de los momentos importantes en la historia musical chilena.

En 1949 compone la música para la película “Río Abajo”, dirigida por Miguel Frank. Esa composición musical le vale el premio “Caupolicán”, contando solo con 21 años. Dicha composición sería aparentemente la única creación para cine realizada por el maestro Peña Hen, y ha podido resguardarse gracias a la restauración que realizó de la película el restaurador Gabriel Cea en 2006, a partir de una copia en 35mm que conservó por años la Cineteca de la Universidad de Chile.

Afiche del film Río Abajo

Afiche del film "Río Abajo"

Jorge Peña Hen se desempeñaba como profesor de música en la Universidad de Chile de La Serena en Septiembre de 1973, siendo detenido tras el 11 de Septiembre y llevado a la cárcel de La Serena.

El 16 de Octubre de 1973, a la edad de 45 años, fue trasladado junto a otros prisioneros hasta el Regimiento de La Serena, donde fue flagelado y ametrallado por la espalda por los oficiales de la “Caravana de la muerte”, comisión con amplios poderes, envíada expresamente por Augusto Pinochet.

A la fecha, las orquestas infantiles y juveniles superan las 200, con mas de 10 mil niños que participan de manera activa en esta iniciativa que el maestro Peña Hen viera truncada tras la brutal acción de la represión militar que asesinó a uno de los talentos musicales mas importantes de nuestro país.

Para mas información, se puede visitar www.orquestajuvenil.cl
Sobre su caso, http://www.memoriaviva.com/ejecutados/Ejecutados%20P/pena_hen_jorge_washington_.htm

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Por un cine imperfecto

Octubre 4, 2009 · 1 comentario

Julio García Espinosa

Hoy en día un cine perfecto -técnica y artísticamente logrado- es casi siempre un cine reaccionario.

La mayor tentación que se le ofrece al cine cubano en estos momentos -cuando logra su objetivo de un cine de calidad, de un cine con significación cultural dentro del proceso revolucionario- es precisamente la de convertirse en un cine perfecto.

El boom del cine latinoamericano -con Brasil y Cuba a la cabeza, según los aplausos y el visto bueno de la intelectualidad europea- es similar, en la actualidad, al que venía monodisfrutando la novelística latinoamericana.

¿Por qué nos aplauden? Sin duda se ha logrado una cierta calidad. Sin duda hay un cierto oportunismo político. Sin duda hay una cierta instrumentalización mutua. Pero sin duda hay algo más.
¿Por qué nos preocupa que nos aplaudan? ¿No está, entre las reglas del juego artístico, la finalidad de un reconocimiento público? ¿No equivale el reconocimiento europeo -a nivel de la cultura artística- a un reconocimiento mundial? ¿Qué las obras realizadas en el subdesarrollo obtengan un reconoci¬miento de tal naturaleza no beneficia al arte y a nuestros pueblos?

Curiosamente la motivación de estas inquietudes, es necesario aclararlo, no es sólo de orden ético. Es más bien, y sobre todo, estético, si es que se puede trazar una línea tan arbitrariamente divisoria entre ambos términos.

Cuando nos preguntamos por qué somos nosotros directores de cine y no los otros, es decir, los espectadores, la pregunta no la motiva solamente una preocupación de orden ético. Sabemos que somos directores de cine porque hemos pertenecido a una minoría que ha tenido el tiempo y las circunstancias necesarias para desarrollar, en ella misma, una cultura artística; y porque los recursos materiales de la técnica cinematográfica son limitados y, por lo tanto, al alcance de unos cuantos y no de todos. Pero ¿qué sucede si el futuro es la universalización de la enseñanza universitaria, si el desarrollo económico y social reduce las horas de trabajo, si la evolución de la técnica cinematográfica (como ya hay señales evidentes) hace posible que ésta deje de ser privilegio de unos pocos, qué sucede si el desarrollo del video-tape soluciona la capacidad inevitablemente limitada de los laboratorios, si los aparatos de televisión y su posibilidad de «proyectar» con independencia de la planta matriz, hacen innecesaria la construcción al infinito de salas cinematográficas? Sucede entonces no sólo un acto de justicia social; la posibilidad de que todos puedan hacer cine, sino un hecho de extrema importancia para la cultura artística: la posibilidad de rescatar, sin complejos, ni sentimientos de culpa de ninguna clase, el verdadero sentido de la actividad artística. Sucede entonces que podemos, entender que el arte es una actividad «desinteresada» del hombre. Que el arte no es un trabajo. Que el artista no es propiamente un trabajador.

El sentimiento de que esto es así, y la imposibilidad de practicarlo en consecuencia, es la agonía y, al mismo tiempo, el fariseísmo de todo el arte contemporáneo.
De hecho existen las dos tendencias. Los que pretenden realizarlo como una actividad «desinteresada» y los que pretenden justificarlo como una actividad «interesada». Unos y otros están en un callejón sin salida.

Cualquiera que realiza una actividad artística se pregunta en un momento dado qué sentido tiene lo que él hace. El simple hecho de que surja esta inquietud demuestra que existen factores que la motivan. Factores que, a su vez, evidencian que el arte no se desarrolla libremente. Los que se empecinan en negarle un sentido específico, sienten el peso moral de su egoísmo. Los que pretenden adjudicarle uno, compensan con la bondad social su mala conciencia. No importa, que los mediadores (críticos, teóricos, etc.) traten de justificar unos casos y otros. El mediador es para el artista contemporáneo su aspirina, su píldora tranquilizadora. Pero como ésta, sólo quita el dolor de cabeza pasajeramente. Es cierto, sin embargo, que el arte, como diablillo caprichoso, sigue asomando esporádicamente la cabeza en no importa qué tendencia.

Sin duda es más fácil definir el arte por lo que no es que por lo que es, si es que se puede hablar de definiciones cerradas no ya para el arte sino para cualquier actividad de la vida. El espíritu de contradicción lo impregna todo y ya nada ni nadie se dejan encerrar en un marco por muy dorado que éste sea.

Es posible que el arte nos dé una visión de la sociedad o de la naturaleza humana y que, al mismo tiempo, no se pueda definir como visión de la sociedad o de la naturaleza humana. Es posible que en el placer estético esté implícito un cierto narcisismo de la conciencia en reconocerse pequeña conciencia histórica, sociológica, sicológica, filosófica, etcétera y al mismo tiempo no basta esta sensación para explicar el placer estético.

¿No es mucho más cercano a la naturaleza artística concebirla con su propio poder cognoscitivo? ¿Es decir que el arte no es «ilustración» de ideas que pueden ser dichas por la filosofía, la sociología, la psicología?. El deseo de todo artista de expresar lo inexpresable no es más que el deseo de expresar la visión del tema en términos inexpresables por otras vías que no sean las artísticas. Tal vez su poder cognoscitivo es como el del juego para el niño. Tal vez el placer estético es el placer que nos provoca sentir la funcionalidad (sin un fin específico) de nuestra inteligencia y nuestra propia sensibilidad. El arte puede estimular, en general, la función creadora del hombre. Puede operar como agente de excitación constante para adoptar una actitud de cambio frente a la vida. Pero, a diferencia de la ciencia, nos enriquece en forma tal que sus resultados no son específicos, no se pueden aplicar a algo en particular. De ahí que lo podamos llamar una actividad «desinteresada», que podamos decir que el arte no es propiamente un «trabajo», que el artista es tal vez el menos intelectual de los intelectuales.

¿Por qué el artista, sin embargo, siente la necesidad de justificarse como «trabajador», como «intelectual», como «profesional», como hombre disciplinado y organizado, a la par de cualquier otra tarea productiva? ¿Por qué siente la necesidad de hipertrofiar la importancia de su actividad? ¿Por qué siente la necesidad de tener críticos? -mediadores- que lo defiendan, lo justifiquen, lo interpreten? ¿Por qué habla orgullosamente de «mis críticos»? ¿Por qué siente la necesidad de hacer declaraciones trascendentes, como si él fuera el verdadero intérprete de la sociedad y del ser humano? ¿Por qué pretende considerarse crítico y conciencia de la sociedad cuando -si bien estos objetivos pueden estar implícitos o aún explícitos en determinadas circunstancias- en un verdadero proceso revolucionario esas funciones las debemos de ejercer todos, es decir, el pueblo? ¿Y por qué entonces, por otra parte, se ve en la necesidad de limitar estos objetivos, estas actitudes, estas características? ¿Por qué al mismo tiempo, plantea estas limitaciones como limitaciones necesarias para que la obra no se convierta en un panfleto o en un ensayo sociológico? ¿Por qué semejante fariseísmo? ¿Por qué protegerse y ganar importancia como trabajador, político y científico (revolucionarios, se entiende) y no estar dispuestos a correr los riesgos de éstos?

El problema es complejo. No se trata fundamentalmente de oportunismo y ni siquiera de cobardía. Un verdadero artista está dispuesto a correr todos los riesgos si tiene la certeza de que su obra no dejará de ser una expresión artística. El único riesgo que él no acepta es el de que la obra no tenga una calidad artística.

También están los que aceptan y defienden la función «desinteresada» del arte. Pretenden ser más consecuentes. Prefieren la amargura de un mundo cerrado en la esperanza de que mañana la historia les hará justicia. Pero es el caso que todavía hoy la Gioconda no la pueden disfrutar todos. Debían de tener menos contradicciones, debían de estar menos alienados. Pero de hecho no es así, aunque tal actitud les dé la posibilidad de una coartada más productiva en el orden personal. En general sienten la esterilidad de su «pureza» o se dedican a librar combates corrosivos pero siempre a la defensiva. Pueden incluso rechazar, en una operación a la inversa, el interés de encontrar en la obra de arte la tranquilidad, la armonía, una cierta compensación, expresando el desequilibrio, el caos, la incertidumbre, lo cual, no deja de ser también un objetivo «interesado».

¿Qué es, entonces, lo que hace imposible practicar el arte como actividad «desinteresada»? ¿Por qué esta situación es hoy más sensible que nunca? Desde que el mundo es mundo, es decir, desde que el mundo es mundo dividido en clases, esta situación ha estado latente. Si hoy se ha agudizado es precisamente porque hoy empieza a existir la posibilidad de superarla. No por una toma de conciencia, no por la voluntad expresa de ningún artista, sino porque la propia realidad ha comenzado a revelar síntomas (nada utópicos) de que «en el futuro ya no habrá pintores sino, cuando mucho, hombres, que, entre otras cosas practiquen la pintura». (Marx).

No puede haber arte «desinteresado», no puede haber un nuevo y verdadero salto cualitativo en el arte, si no se termina, al mismo tiempo y para siempre, con el concepto y la realidad «elitaria» en el arte. Tres factores pueden favorecer nuestro optimismo: el desarrollo de la ciencia, la presencia social de las masas, la potencialidad revolucionaria en el mundo contemporáneo. Los tres sin orden jerárquico, los tres interrelacionados.

¿Por qué se teme a la ciencia? ¿Por qué se teme que el arte pueda ser aplastado ante la productividad y utilidad evidentes de la ciencia? ¿Por qué ese complejo de inferioridad? Es cierto que leemos hoy con mucho más placer un buen ensayo que una novela. ¿Por qué repetimos entonces, con horror, que el mundo se vuelve más interesado, más utilitario, más materialista? ¿No es realmente maravilloso que el desarrollo de la ciencia, de la sociología, de la antropología, de la psicología, contribuya a «depurar» el arte? ¿La aparición, gracias a la ciencia, de medios expresivos como la fotografía y el cine (lo cual no implica invalidarlos artísticamente) no hizo posible una mayor «depuración» en la pintura y en el teatro? ¿Hoy la ciencia vuelve anacrónico tanto análisis «artístico» sobre el alma humana? ¿No nos permite la ciencia librarnos hoy de tantos filmes llenos de charlatanerías y encu¬biertos con eso que se ha dado en llamar mundo poético? Con el avance de la ciencia el arte no tiene nada que perder, al contrario, tiene todo un mundo que ganar. ¿Cuál es el temor entonces?. La ciencia desnuda al arte y parece que no es fácil andar sin ropas por la calle. La verdadera tragedia del artista contemporáneo está en la imposibilidad de ejercer el arte como actividad minoritaria. Se dice que el arte no puede seducir la cooperación del sujeto que hace la experiencia. Es cierto. ¿Pero qué hacer para que el público deje de ser objeto se convierta en sujeto?.

El desarrollo de la ciencia, de la técnica, de las teorías y prácticas sociales más avanzadas, han hecho posible, como nunca, la presencia activa de las masas en la vida social. En el plano de la vida artística hay más espectadores que en ningún otro momento de la historia. Es la primera fase de un proceso «deselitario». De lo que se trata ahora es de saber si empiezan a existir las condiciones para que esos espectadores se conviertan en autores. Es decir no en espectadores más activos, en coautores, sino en verdaderos autores. De lo que se trata es de preguntarse si el arte es realmente una actividad de especialistas. Si el arte, por designios extra-humanos, es posibilidad de unos cuantos o posibilidad de todos.

¿Cómo confiar las perspectivas y posibilidades del arte a la simple educación del pueblo, en tanto que espectadores? El gusto definido por la «alta cultura», una vez sobrepasado por ella misma, ¿no pasa al resto de la sociedad como residuo que devoran y rumian los no invitados al festín? ¿No ha sido ésta una eterna espiral convertida hoy, además, en círculo vicioso? El camp y su óptica (entre otras) sobre lo viejo, es un intento de rescatar estos residuos y acortar la distancia con el pueblo. Pero la diferencia es que el camp lo rescata como valor estético, mientras que para el pueblo siguen siendo todavía valores éticos.
Nos preguntamos si es irremediable para un presente y un futuro realmente revolucionarios tener «sus» artistas, «sus» intelectuales, como la burguesía tuvo los «suyos». ¿Lo verdaderamente revolucionario no es intentar, desde ahora, contribuir a la superación de estos conceptos y prácticas minoritarias, más que en perseguir in etemum la «calidad artística» de la obra? La actual perspectiva de la cultura artística no es más la posibilidad de que todos tengan el gusto de unos cuantos, sino la de que todos puedan ser creadores de cultura artística. El arte siempre ha sido una necesidad de todos. Lo que no ha sido es una posibilidad de todos en condiciones de igualdad. Simultáneamente al arte culto ha venido existiendo el arte popular.

El arte popular no tiene nada que ver con el llamado arte de masas. El arte popular necesita, y por lo tanto tiende a desarrollar el gusto personal, individual, del pueblo. El arte de masas o para las masas, por el contrario, necesita que el pueblo no tenga gusto. El arte de masas será en realidad tal, cuando verdaderamente lo hagan las masas. Arte de masas, hoy en día, es el arte que hacen unos pocos para las masas. Grotowski dice que el teatro de hoy debe ser de minorías porque es el cine quien puede hacer un arte de masas. No es cierto. Posiblemente no exista un arte más minoritario hoy que el cine. El cine hoy, en todas partes, lo hace una minoría para las masas. Posiblemente sea el cine el arte que demore más en llegar al poder de las masas. Arte de masas es, pues, el arte popular, el que hacen las masas. Arte para las masas es, como bien dice Hauser, la producción desarrollada por una minoría para satisfacer la demanda de una masa reducida al único papel de espectador y consumidora.
El arte popular es el que ha hecho siempre la parte más inculta de la sociedad. Pero este sector inculto ha logrado conservar para el arte características profundamente cultas. Una de ellas es que los creadores son al mismo tiempo los espectadores y viceversa. No existe, entre quienes lo producen y lo reciben, una línea tan marcadamente definida. El arte culto, en nuestros días, ha logrado también esa situación. La gran cuota de libertad del arte moderno no es más que la conquista de un nuevo interlocutor: el propio artista. Por eso es inútil esforzarse en luchar para que sustituya a la burguesía por las masas, como nuevo y potencial espectador. Esta situación mantenida por el arte popular, conquistada por el arte culto, debe fundirse y convertirse en patrimonio de todos. Ese y no otro debe ser el gran objetivo de una cultura artística auténticamente revolucionaria.

Pero el arte popular conserva otra característica aún más importante para la cultura. El arte popular se realiza como una actividad más de la vida. El arte culto al revés. El arte culto se desarrolla como actividad única, específica, es decir, se desarrolla no como actividad sino como realización de tipo personal. He ahí el precio cruel de haber tenido que mantener la existencia de la actividad artística a costa de la inexistencia de ella en el pueblo. ¿Pretender realizarse al margen de la vida no ha sido una coartada demasiado dolorosa para el artista y para el propio arte? ¿Pretender el arte como secta, como sociedad dentro de la sociedad, como tierra prometida, donde podamos realizarnos fugazmente, por un momento, por unos instantes, no es crearnos la ilusión de que realizándonos en el plano de la conciencia nos realizamos también en el de la existencia? ¿No resulta todo esto demasiado obvio en las actuales circunstancias? La lección esencial del arte popular es que éste es realizado como una actividad dentro de la vida, que el hombre no debe realizarse como artista sino plenamente, que el artista no debe realizarse como artista sino como hombre.

En el mundo moderno, principalmente en los países capitalistas desarrollados y en los países en proceso revolucionario, hay síntomas alarmantes, señales evidentes que presagian un cambio. Diríamos que empieza a surgir la posibilidad de superar esta tradicional disociación. No son síntomas provocados por la conciencia, sino por la propia realidad. Gran parte de la batalla del arte moderno es, de hecho, para «democratizar» el arte. ¿Qué otra cosa significa combatir las limitaciones del gusto, el arte para museos, las líneas marcadamente divisorias entre creador y público? ¿Qué es hoy la belleza? ¿Dónde se encuentra? ¿En las etiquetas de las sopas Campbell, en la tapa de un latón de basura, en los «muñequitos»? ¿Se pretende hoy hasta cuestionar el valor de eternidad en la obra de arte? ¿Qué significan esas esculturas, aparecidas en recientes exposiciones, hechas de bloques de hielo y que, por consecuencia, se derriten mientras el público las observa? ¿No es -más que la desaparición del arte- la pretensión de que desaparezca el espectador? No existe un afán por saltar la barrera del arte «elitario» en esos pintores que confían a cualquiera, no ya a sus discípulos, parte de la realización de la obra? ¿No existe igual actitud en los compositores cuyas obras permiten amplia libertad a los ejecutantes? ¿No hay toda una tendencia en el arte moderno de hacer participar cada vez más al espectador? Si cada vez participa más, ¿a dónde llegará? ¿No dejará, entonces, de ser espectador? ¿No es éste o no debe ser éste, al menos, el desenlace lógico? ¿No es ésta una tendencia colectivista e individualista al mismo tiempo? Si se plantea la posibilidad de participación de todos, ¿no se está aceptando la posibilidad de creación individual que tenemos todos? Cuando Grotowski habla de que el teatro de hoy debe ser de minorías, ¿no se equivoca? ¿No es justamente lo contrario? ¿Teatro de la pobreza no quiere decir en realidad teatro del más alto refinamiento? Teatro que no necesita ningún valor secundario, es decir, que no necesita vestuario, escenografía, maquillaje, incluso, escenario. ¿No quiere decir esto que las condiciones materiales se han reducido al máximo y que, desde ese punto de vista, la posibilidad de hacer teatro está al alcance de todos? ¿Y el hecho de que el teatro tenga cada vez menos público no quiere decir que las condiciones empiezan a estar maduras para que se convierta en un verdadero teatro de masas? Tal vez la tragedia del teatro sea que ha llegado demasiado temprano a ese punto de su evolución.

Cuando nosotros miramos hacia Europa nos frotamos las manos. Vemos a la vieja cultura imposibilitada hoy para dar una respuesta a los problemas del arte. En realidad sucede que Europa no puede ya responder en forma tradicional, y, al mismo tiempo, le es muy difícil hacerlo de una manera enteramente nueva. Europa ya no es capaz de darle al mundo un nuevo «ismo» y no está en condiciones de hacerlos desaparecer para siempre. Pensamos entonces que ha llegado nuestro momento. Que al fin los subdesarrollados pueden disfrazarse de hombres «cultos». Es nuestro mayor peligro. Esa es nuestra mayor tentación. Ese es el oportunismo de unos cuantos en nuestro continente. Porque, efectivamente, dado el atraso técnico y científico, dada la poca presencia de las masas en la vida social, todavía este continente puede responder en forma tradicional, es decir, reafirmando el concepto y la práctica «elitaria» en el arte. Y tal vez entonces la verdadera causa del aplauso europeo a algunas de nuestras obras, literarias y fílmicas, no sea otra que la de una cierta nostalgia que provocamos. Después de todo el europeo no tiene otra Europa a quien volver los ojos. Sin embargo, el tercer factor, el más importante de todos, la Revolución, está presente en nosotros como en ninguna otra parte. Y ella sí es nuestra verdadera oportunidad. Es la Revolución lo que hace posible otra alternativa, lo que puede ofrecer una respuesta auténticamente nueva, lo que nos permite barrer de una vez y para siempre con los conceptos y prácticas minoritarias en el arte. Porque es la Revolución y el proceso revolucionario lo único que puede hacer posible la presencia total y libre de las masas. Porque la presencia total y libre de las masas será la desaparición definitiva de la estrecha división del trabajo, de la sociedad dividida en clases y sectores. Por eso, para nosotros la Revolución es la expresión más alta de la cultura, porque hará desaparecer la cultura artística como cultura fragmentaria del hombre.

Para ese futuro cierto, para esa perspec¬tiva incuestionable, las respuestas en el presente pueden ser tantas como países hay en nuestro continente. Cada arte, cada manifestación artística, deberá hallar la suya propia, puesto que las características y los niveles alcanzados no son iguales.
¿Cuál puede ser la del cine cubano en particular?

Paradójicamente pensamos que será una nueva poética y no una nueva política cultural. Poética cuya verdadera finalidad será, sin embargo, suicidarse, desaparecer como tal. La realidad, al mismo tiempo, es que todavía existirán entre nosotros otras concepciones artísticas (que entendemos, además, productivas para la cultura) como existen la pequeña propiedad campesina y la religión. Pero es cierto que en materia de política cultural se nos plantea un problema serio: la escuela de cine. ¿Es justo seguir desarrollando especialistas de cine? Por el momento parece inevitable. ¿Y cuál será nuestra eterna y fundamental cantera? ¿Los alumnos de la Escuela de Artes y Letras de la Universidad? ¿Y no tenemos que plantearnos desde ahora si dicha Escuela deberá tener una vida limitada? ¿Qué perseguimos con la Escuela de Artes y Letras? ¿Futuros artistas én potencia? ¿Futuro público especializado? ¿No tenemos que irnos preguntando si desde ahora podemos hacer algo para ir acabando con esa división entre cultura artística y cultura científica? ¿Cuál es el verdadero prestigio de la cultura artística? ¿De dónde le viene ese prestigio que, inclusive, le ha hecho posible acaparar para sí el concepto total de cultura? ¿No está basado, acaso, en el enorme prestigio que ha gozado siempre el espíritu por encima del cuerpo? ¿No se ha visto siempre a la cultura artística como parte espiritual de la sociedad y a la científica, como su cuerpo? ¿El rechazo tradicional al cuerpo, a la vida material, a los problemas concretos de la vida material, no se debe también a que tenemos el concepto de que las cosas del espíritu más elevadas, más elegantes, más serias, más profundas? ¿No podemos, desde ahora, ir haciendo algo para acabar con esa artificial división? ¿No podemos ir pensando desde ahora que el cuerpo y las cosas del cuerpo son también elegantes, que la vida material también es bella? ¿No podemos entender que, en realidad, el alma está en el cuerpo, como el espíritu en la vida material, como -para hablar inclusive en términos estrictamente artísticos- el fondo en la superficie, el contenido en la forma? ¿No debemos pretender entonces que nuestros futuros alumnos y, por lo tanto, nuestros futuros cineastas sean los propios científicos (sin que dejen de ejercer como tales, desde luego), los propios sociólogos, médicos, economistas, agrónomos, etc.? ¿Y por otra parte, simultáneamente, no debemos intentar lo mismo para los mejores trabajadores de las mejores unidades del país, los trabajadores que más se estén superan¬do educacionalmente, que más se estén desarrollando políticamente? ¿Nos parece evidente que se pueda desarrollar el gusto de las masas mientras exista la división entre las dos culturas, mientras las masas no sean las verdaderas dueñas de los medios de producción artística? La Revolución nos ha liberado a nosotros como sector artístico. ¿No nos parece completamente lógico que seamos nosotros mismos quienes contribuyamos a liberar los medios privados de producción artística? Sobre estos problemas, naturalmente, habrá que pensar y discutir mucho todavía.

Una nueva poética para el cine será, ante todo y sobre todo, una poética «interesada», un arte «interesado», un cine consciente y resueltamente «interesado», es decir, un cine imperfecto. Un arte «desinteresado», como plena actividad estética, ya sólo podrá hacerse cuando sea el pueblo quien haga el arte. El arte hoy deberá asimilar una cuota de trabajo en interés de que el trabajo vaya asimilando una cuota de arte.

La divisa de este cine imperfecto (que no hay que inventar porque ya ha surgido) es: «No nos interesan los problemas de los neuróticos, nos interesan los problemas de los lúcidos», como diría Glauber Rocha.

El arte no necesita más del neurótico y de sus problemas. Es el neurótico quién sigue necesitando del arte, quien lo necesita como objeto interesado, como alivio, como coartada o, como diría Freud, como sublimación de sus problemas. El neurótico puede hacer arte pero el arte no tiene por qué hacer neuróticos. Tradicionalmente se ha considerado que los problemas para el arte no están en los sanos, sino en los enfermos, no están en los normales sino en los anormales, no están en los que luchan sino en los que lloran, no están en los lúcidos sino en los neuróticos. El cine imperfecto está cambiando dicha impostación. Es al enfermo y no al sano a quien más creemos, en quien más confiamos, porque su verdad la purga el sufrimiento. Sin embargo el sufrimiento y la elegancia no tienen por qué ser sinónimos. Hay todavía una corriente en el arte moderno -relacionada, sin duda, con la tradición cristiana- que identifica la seriedad con el sufrimiento. El espectro de Margarita Gautier impregna todavía la actividad artística de nuestros días. Sólo el que sufre, sólo el que está enfermo, es elegante y serio y hasta bello. Sólo en él reconocemos las posibilidades de una autenticidad, de una seriedad, de una sinceridad. Es necesario que el cine imperfecto termine con esta tradición.

El cine imperfecto halla un nuevo destinatario en los que luchan. Y, en los problemas de éstos, encuentra su temática. Los lúcidos, para el cine imperfecto, son aquellos que piensan y sienten que viven en un mundo que pueden cambiar, que, pese a los problemas y las dificultades, están convencidos que lo pueden cambiar y revolucionariamente. El cine imperfecto no tiene, entonces, que luchar para hacer un «público». Al contrario. Puede decirse que, en estos momentos, existe más «público» para un cine de esta naturaleza que cineastas para dicho «público».

¿Qué nos exige este nuevo interlocutor? ¿Un arte cargado de ejemplos morales dignos de ser imitados? No. El hombre es más creador que imitador. Por otra parte, los ejemplos morales es él quien nos los puede dar a nosotros. Si acaso puede pedirnos una obra más plena, total, no importa si dirigida conjunta o diferenciadamente, a la inteligencia, a la emoción o a la intuición. ¿Puede pedirnos un cine de denuncia? Sí y no. No, si la denuncia está dirigida a los otros, si la denuncia está concebida para que nos compadezcan y tomen conciencia los que no luchan. Sí, si la denuncia sirve como información, como testimonio, como un arma más de combate para los que luchan. ¿Denunciar el imperialismo para demostrar una vez más que es malo? ¿Para qué si los que luchan ya luchan principalmente contra el imperialismo? Denunciar al imperialismo pero, sobre todo, en aquellos aspectos que ofrecen la posibilidad de plantearse combates concretos. Un cine, por ejemplo, que denuncie a los que luchan los pasos perdidos de un esbirro que hay que ajusticiar, sería un excelente ejemplo de cine-denuncia.

El cine imperfecto entendemos que exige, sobre todo, mostrar el proceso de los problemas. Es decir, lo contrario a un cine que se dedique fundamentalmente a celebrar los resultados. Lo contrario a un cine autosuficiente y contemplativo. Lo contrario a un cine que «ilustra bellamente» las ideas o conceptos que ya poseemos. (La actitud narcisista no tiene nada que ver con los que luchan). Mostrar un proceso no es precisamente analizarlo. Analizar, en el sentido tradicional de la palabra, implica siempre un juicio previo, cerrado. Analizar un problema es mostrar el problema (no su proceso) impregnado de juicios que genera a priori el propio análisis. Analizar es bloquear de antemano las posibilidades de análisis del interlocutor. Mostrar el proceso de un problema es someterlo a juicio sin emitir el fallo. Hay un tipo de periodismo que consiste en dar el comentario más que la noticia. Hay otro tipo de periodismo que consiste en dar las noticias pero valorizándolas mediante el montaje o compaginación del periódico. Mostrar el proceso de un problema es como mostrar el desarrollo propio de la noticia, sin el comentario, es como mostrar el desarrollo pluralista -sin valorizarlo- de una información. Lo subjetivo es la selección del problema condicionada por el interés del destinatario, que es el sujeto. Lo objetivo sería mostrar el proceso, que es el objeto.

El cine imperfecto es una respuesta. Pero también es una pregunta que irá encontrando sus respuestas en el propio desarrollo. El cine imperfecto puede utilizar el documental o la ficción o ambos. Puede utilizar un género u otro o todos. Puede utilizar el cine como arte pluralista o como expresión específica. Le es igual. No son éstas sus alternativas ni sus problemas, ni mucho menos sus objetivos. No son éstas las batallas ni las polémicas que le interesa librar.

El cine imperfecto puede ser también divertido. Divertido para el cineasta y para su nuevo interlocutor. Los que luchan no luchan al margen de la vida sino dentro. La lucha es vida y viceversa. No se lucha para «después» vivir. La lucha exige una organización que es la organización de la vida. Aún en la fase más extrema como es la guerra total y directa, la vida se organiza, lo cual es organizar la lucha. Y en la vida, como en la lucha, hay de todo, incluso la diversión. El cine imperfecto puede divertirse, precisamente, con todo lo que lo niega.

El cine imperfecto no es exhibicionista en el doble sentido literal de la palabra. No lo es en el sentido narcisista; ni lo es en el sentido mercantílista, es decir, en el marcado interés de exhibirse en salas y circuitos establecidos. Hay que recordar que la muerte artística del vedetismo en los actores resultó positivo para el arte. No hay por qué dudar que la desaparición del vedetismo en los directores pueda ofrecer perspectivas similares. Justamente el cine imperfecto debe trabajar, desde ahora, conjuntamente, con sociólogos, dirigentes revoluciona¬rios, sicólogos, economistas, etc. Por otra parte el cine imperfecto rechaza los servicios de la crítica. Considera anacrónica la función de mediadores e intermediarios.

Al cine imperfecto no le interesa más la calidad ni la técnica. El cine imperfecto lo mismo se puede hacer con una Mitchell que con una cámara de 8 mm. Lo mismo se puede hacer en estudio que con una guerrilla en medio de la selva. Al cine imperfecto no le interesa más un gusto determinado y mucho menos el «buen gusto». De la obra de un artista no le interesa encontrar más la calidad. Lo único que le interesa de un artista es saber cómo responde a la siguiente pregunta: ¿Qué hace para saltar la barrera de un interlocutor «culto» y minoritario que hasta ahora condiciona la calidad de su obra?

El cineasta de esta nueva poética no debe ver en ella el objeto de una realiza¬ción personal. Debe tener, también desde ahora, otra actividad. Debe jerarquizar su condición o su aspiración de revolucionario por encima de todo. Debe tratar de realizarse, en una palabra, como hombre y no sólo como artista. El cine imperfecto no puede olvidar que su objetivo esencial es el de desaparecer como nueva poética. No se trata más de sustituir una escuela por otra, un ismo por otro, una poesía por una antipoesía, sino de que, efectivamente, lleguen a surgir mil flores distintas. El futuro es del folklore. No exhibamos más el folklore con orgullo demagógico, con un carácter celebrativo, exhibámoslo más bien como una denuncia cruel, como un testimonio doloroso del nivel en que los pueblos fueron obligados a detener su poder de creación artística. El futuro será, sin duda, del folklore. Pero, entonces, ya no habrá necesidad de llamarlo así porque nada ni nadie podrá volver a paralizar el espíritu creador del pueblo.

El arte no va a desaparecer en la nada.
Va a desaparecer en el todo.

Tomado de Cine Cubano No. 140

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