Cineteca Universidad de Chile 50 años: Rescatamos un texto de 1956

Rescatamos el texto de 1956 “Una Cinemateca” escrito por el cineclubero Daniel Urria para la revista Séptimo Arte (actualmente www.r7a.cl) contando el panorama en torno al patrimonio de aquellos años, y sembrandonos la inquietud ¿Qué tan distinto es el panorama hoy? opina!

UNA CINEMATECA: Un vacío que debe ser llenado 

Daniel Adolfo Urria

Transcripción: José Cuevas, Cine Club Universitario

La gente que se interesa por el cine se divide, por lo general, en gente que quiere aprender a ver cine y en gente que quiere hacer cine. Tanto para enseñar a ver como para enseñar a hacer se necesita cierto proceso que debe ir jalonado por la muestra de películas consideradas- más o menos unánimemente- como obras maestras.

Es decir, es preciso tener a mano una colección de obras maestras (aunque también es importante disponer de algunas que no lo sean; las obras maestras son más bien escasas en cine). Una tal cinemateca, además de llenar las necesidades  descritas más arriba, interesa a los críticos, a los estetas, a los estudiosos, a los curiosos y a los historiadores.

Aunque dé verguenza confesarlo, sólo existe en la actualidad, como germen de una futura cinemateca, una cinta de valor histórico, “El gabinete del Doctor Caligari”, propiedad del Cine Club Universitario gracias a una donación del pintor José Venturelli.

En cuanto a films chilenos, no tenemos noticia de que haya en ninguna parte copias de películas de la época muda, en la cual nuestro cine llamó justamente la atención por su valor y la calidad de sus hombres.

Hay un problema aparte: el de las películas de valor que llegan -bastante a lo lejos, por cierto- a Santiago. Actualmente las copias son destruídas al cabo de algún tiempo, y sus material convertido en artículos  para tocador.

Pese a todas las dificultades, el Cine Club Universitario está empeñado en formar una cinemateca. En realidad, hoy día puede ser un sueño algo apasionado el pensar que haya más de una, pero no lo creemos ningún despropósito.

En fín, por ahora se trata de llegar a contar con una, y gracias.

Sin embargo, nos encontramos con una dificultad al parecer insalvable. En efecto, para formar una cinemateca hay que adquirir las copias; y para esto, a menos que se trate de donaciones, hace falta dinero. He aquí que tropezamos: el Cine Club no tiene recursos económicos.

Parece que una iniciativa aislada del Cine Club no tendría mucho resultado. Pero hay instituciones y organismo dentro cuyo campo de acción cabría, holgadamente, una preocupación de este tipo.

En primer lugar tenemos la Universidad. Como depositaria máxima de nuestra cultura, está  en su deber contribuir al rescate de estas muestras vivientes de nuestros tiempos.

Existen, por otra parte, varios organismos oficiales cuyas funciones son la defensa, la difusión y la elevación de la cultura, y que en este asunto tendría que ser parte interesada.

Con la cooperación de las firmas distribuidoras, Universidad, Cine Club y organismos estatales podrían emprender una primera labor de salvamento de lo que hoy se puede encontrar en Santiago.

Otra cosa se nos ocurre. ¿No podría la Biblioteca Nacional adquirir copias de las películas que llegan a Chile, y conservar las de buena calidad? O se podría imponer como condición para la importación de toda película, la entrega de una copia 16mm. a precio de costo.

En todo caso, nuestro primer objetivo será modesto. No queremos tener una gran cinemateca, al estilo de la del Museo de Arte de Nueva York, la Cinemateca Francesa o los museos cinematográficos de Kiev o Leningrado. Ante todo, procuramos evitar que excelentes películas se sigan transformando, como hasta ahora, en peinetas o barbas para corsé.

Se ha lanzado la idea, por otra parte, de reunir las copias de películas chilenas que estén en poder de particulares. Naturalmente, no serán todas de primera calidad. No obstante, todas pueden servir para una analisis crítico, extrayendo de ellas valiosas experiencias.

Posteriormente, con el respaldo universitario y con medios económicos sacados de alguna parte, se podrá pensar -por la cultura nacional y por el futuro de nuestro cine- en contar con grandes obras del cinematógrafo, desde 1895 hasta ahora. Así sea.

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Acerca de Cineteca Universidad de Chile

Nos gusta el cine y la historia
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